Ya han pasado veinticinco años de casados

sinceramente cuestan, y no se pueden dejar de ignorarse

las canas, las arrugas, el cansancio, nos delatan

y la vida sigue, pero los años no pasan en balde

 

En el matrimonio  se ha de mirar hacia delante

uno a otro amándose y perdonándose

teniendo limpio el corazón

que en él se encierra: humildad  y talante.

 

No queremos ahora daros clases matrimoniales

ya que las clases se aprenden, roce a roce

pero desde estas letras queremos animaros y felicitaros

a que continuéis unidos y sin  desmoralizarse.

 

Porque no se ama sin dolor o algún que otro sufrimiento

que a veces nos invita a tomar algún calmante,

¡pero que mejor medicamento para los dos

es el amor!, que os hará avanzar sin cansarse..

 

El retoño de los dos ya os deja atrás

es vuestro “Javi” y ahora os pasa adelante

es vuestra alegría, vuestro apoyo y vuestro avance

aunque a veces digáis: “Hijo mío siempre estamos esperándote”

 

En el barco de la vida tres consejos necesitáis:

primero, a Jesucristo en la proa

segundo, a la Virgen María en popa

y tercero, que de Ellos nunca os desprendáis

 

Animo y sed felices

 

Angel y Lili